No hay disfraz que pueda durante mucho tiempo ocultar el amor donde está, ni fingirlo donde no está.
Pocos son los que no se avergüenzan de haberse amado cuando ya no se aman. Si juzgamos al amor por la
mayoría de sus efectos, se parece más al odio que a la amistad. No hay más que una clase de amor, pero
tiene mil copias diferentes. El amor, igual que el fuego, no puede subsistir sin un movimiento
continuo, y se extingue cuando se deja de esperar o de temer. Con el verdadero amor ocurre como con
los aparecidos: todo el mundo habla de ellos, pero son pocos los que los ven.
Lo que nos hace ser tan cambiantes en nuestras amistades es que es dificil conocer las cualidades del
alma, y fácil conocer las del entendimiento. Lo que los hombres llaman amistad no es más que
un pacto, un respeto recíproco de intereses y un intercambio de favores; en resumidas cuentas, una
relación en la que el amor propio siempre se propone ganar algo. Sonroja más desconfiar de los
amigos que ser engañado por ellos. A menudo nos convencemos a nosotros mismos de que amamos a personas
más poderosas que nosostros, y sin embargo el interés es el único motor de nuestra amistad. No nos damos
a ellos por el bien que queremos hacerles, sino por el que de ellos queremos recibir.
François de La Rochefoucauld
Romance Anónimo
El Romance Anónimo es tema obligado de repertorio para quienes estudiamos guitarra clásica.
Un mismo arpegio se repite mientras el dedo anular va haciendo una melodía sencilla.