El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad. Si no tiviéramos orgullo no nos quejaríamos del de los demás. El orgullo es igual en todos los hombres, solo varían los medios y la manera de manifestarlo. Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones. El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
François de La Rochefoucauld
Tuve que cambiar algunos parámetros y el resultado de la grabación podía haber sido mejor. Reconozco que me queda mucho que aprender en cuanto al correcto manejo de la cámara para obtener mejores resultados.
Adagio del Concierto de Aranjuez
Joaquín Rodrigo