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Máximas

  • Nada más contagioso que el ejemplo, y nunca podemos hacer ni grandes bienes ni grandes males que no engendren otros parecidos. Imitamos las buenas acciones por emulación, y las malas por la malignidad de nuestra naturaleza, que la vergüenza retenía prisionera, y que el ejemplo pone en libertad.
  • Lo que tomamos por virtudes a menudo no es más que un compuesto de diversas acciones y diversos intereses que el azar o nuestro ingenio consiguen armonizar, y no es siempre el valor y la castidad lo que hace que los hombres sean valientes y que las mujeres sean castas.
  • A menudo se hace ostentación de las pasiones, aunque sean las más criminales; pero la envidia es una pasión cobarde y vergonzosa, que nadie se atreve nunca a admitir. En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos que nos pertenece, mientras que la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás.
  • Si no tiviéramos defectos no sentiríamos tanto placer descubriendo los de los demás.
  • El orgullo se resarce siempre y no pierde nada, incluso cuando renuncia a la vanidad. Si no tiviéramos orgullo no nos quejaríamos del de los demás. El orgullo es igual en todos los hombres, solo varían los medios y la manera de manifestarlo. Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones. El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.

François de La Rochefoucauld

Vals en Do Mayor de Ferdinando Carulli

Pensaba que las partituras de música clásica debía descartarlas de momento dada su complejidad. Nada más lejos de la realidad. Existen multitud de piezas clásicas para guitarra que no son nada difíciles. Solo requieren entrenamiento y constancia en su estudio para su correcta interpretación. Es el caso de este vals en Do mayor de Ferdinando Carulli, 1770-1841. Este compositor italiano comenzó sus estudios de música con el violonchelo para dejarlo por la guitarra a los 20 años de edad. En su ciudad no existían profesores especializados en la guitarra así que ideó su propia metodología que aún se emplea en las escuelas de música. Es autor de conciertos, sonatas y nocturnos para guitarra, piano, flauta y violín.