Sendero Sulayr

Episodio V

Decidimos organizar una excursión a través del sendero Sulayr. Este sendero mide 300 kilómetros distribuidos en 19 recorridos a una altitud media de 1800 metros. La palabra que los árabes utilizaban para designar a Sierra Nevada era Sulayr, que significa montaña del sol. Estos bonitos recorridos ofrecen a los excursionistas bellos y peculiares paisajes penibéticos, interesante patrimonio cultural e historia y contacto con la naturaleza. Hay centros de visitantes, aulas de naturaleza, jardines botánicos, refugios. Además, en la mayoría de los 44 pueblos de estos recorridos, existen, por supuesto, buenos restaurantes, hoteles, tiendas y servicios turísticos.

Todo esto es un buen ejemplo de sostenibilidad en economía, sociedad, cultura y medio ambiente. Sierra Nevada, además, es zona especial de protección de aves. Fue galardonada como reserva de la biosfera en 1986, parque natural en 1989 y parque nacional en 1999.

EL punto de encuentro fue El Dornajo, un centro de visitantes con un bonito e interesante museo de montaña en el kilómetro 23 de la carretera de Sierra Nevada. A 300 metros de allí comenzamos nuestro recorrido a través de la pista de San Jerónimo. En primer lugar encontramos el sendero que conduce al convento de San Jerónimo. En el siglo XIX fue un lugar frecuentado por botánicos y aventureros en Sierra Nevada, como Gautier que escribió Viajes por España. Caminamos seis kilómetros hasta llegar al río Monachil. Este río nace en el Veleta y su cauce es utilizado como pista de principiantes en la estación de esquí de Sierra Nevada.

afp5 haciendo el sendero Sulayr

Cruzamos el río Monachil y dejamos la vereda que conduce a la Dehesilla. Más tarde, seguimos el sendero de la izquierda para subir al Robledal de la Mojonera paralelo al río, a cuatro kilómetros de distancia de allí. Cuando pasamos el Barranco de la Mojonera, vimos unos bonitos robles y un rebaño de vacas parlanchinas. Nos escondimos detrás de una roca, donde había una banderilla clavada de una forma mágica y donde se podía leer: Aquél que extraiga esta banderilla de la roca, logrará que este mal arte termine para siempre, y que las vacas, que tanto aportan a la alimentación humana, no se sientan solas jamás.

Intentamos sacar la banderilla de la roca, pero con el esfuerzo se rompió, quedando la mitad clavada en la roca y la otra en nuestras manos. Estaba demasiado arraigada a la roca como para quitarla de raíz. La vaca llorosa nos miró diciendo a un águila que volaba por allí: ¡Mira esa gentuza como rompe mis esperanzas! Desde entonces hacemos buenas acciones, no para que nos lo agradezcan, pero sí, al menos, para seres agradecidos.

Cuando estábamos cerca del barranco de Manuel Casas, nos encontramos con un macho cabrío comiendo a boca llena un poco de mala hierba. Comprobamos que en este bonito lugar, aún quedan restos de una antigua extracción de serpentina de color verde muy apreciada para ornamentar. Llegamos al Cerro del Mirador, desde donde se puede contemplar una bonita vista del valle de Monachil, con pinos que solamente crecen aquí y muchas hierbas aromáticas. Cuando estábamos en Collado de Matas Verdes, bajamos aproximadamente 1,5 kilómetros hasta la casa de la Cortijuela, al lado de ésta, se encuentra el jardín botánico donde está representada la diversidad de flores del sendero Sulayr.

Perseidas