El pendón draconiano

Capítulo IX

El congreso iba sobre ruedas: Los alojamientos de la comarca a rebosar, los saurios gastando dinero como si fueran congresistas de alto poder adquisitivo, todos hablando chino, incluso los lugareños ya se saludaban con el nǐhǎo ( 你好 ) el wǎnshànghǎo ( 晚上好 ) y el zàijiàn ( 再见 ) o se pedían favores y se daban las gracias con el qǐng ( 请 ) y el xièxiè ( 谢谢 ). La siguiente noche (los saurios están más activos en horarios nocturnos) comenzaron a recolectar gran cantidad de alimentos de las montañas de la comarca para la celebración de un banquete multitudinario. Los saurios de Draco tienen la ventaja de ser omnívoros como los humanos, herbívoros, carnívoros e insectívoros, así que no le hacen ascos a nada y se adaptan a cualquier ecosistema. Paca estaba bastante satisfecha con el negocio hotelero y se le veía feliz ordenando aquí y allá. La alegría comenzó a desvanecerse cuando vio por un ventanal a su padre aparcando en el área de clientes VIP.

Padre-¡Paca, hija mía, te he echado de menos!, ¿qué es toda esta algarabía?

Paca-¡Me vendiste como a una esclava!

Padre-Pensaba que te gustaba el dinero tanto como a mí.

Paca-¿A qué has vuelto?, este ya no es tu hogar, es un hotel domótico y ya no quedan habitaciones.

Padre-¡Hija!, me rompes el corazón, no seas como tu madre.

Paca-A mi madre la comprendo y la perdono, a ti no.

Padre-Lo siento, Paca, me pudo la avaricia y me engañaron.

Paca-Eso te pasa por juntarte con quien no debes.

Padre-Hija, estas siguen siendo mis tierras y he vuelto para quedarme.

Mapeado mundi al gotelé

Paca-Pues eso, quédate en el gallinero que hay en tus tierras.

Padre-Mientras tuve dinero todo fue bien, después todo penuria y azote.

Paca-Vamos a ver, ¿qué te ha pasado, Fran?

Fran-Llámame padre, hija.

Paca-Ya no eres mi padre, Fran.

Fran-No me quedaba dinero aunque conservaba mi linda casa en un cantón suizo.

Paca-¿Y qué paso?

Fran-Pinté todas las paredes con mapamundis al gotelé blanco para mostrarme original ante los demás y me enchironaron por blanqueo de capitales.

Paca-La pasta, ya sea blanca o de color, es lo que cuenta para blanquear y debe estar limpia antes de amasarla.

Fran-Iré a la cueva de Saurio a pedirle ayuda.

La madre de Paca, Francisca, dejó el hogar antes de que Paca naciera. Su padre, Fran, nunca la perdonó pero en el fondo sabía que su comportamiento se debía a algo misterioso que no podía contar pues era demasiado feliz con él como para hacer algo tan disparatado. Durante un año intentó localizarla sin éxito. Una noche sintió que alguien abría la puerta de su casa. Dejaron en el zaguán una cesta de mimbre con un bebé, un pendón draconiano y una nota misteriosa firmada por Francisca:

“Querido Fran, te echo de menos y te quiero, pero mi vida ya no está en este lugar aunque todavía tenga las llaves de la casa. Nunca pude darte hijos pero esta hermosa niña te hará feliz y siempre podrás recordarme pues es igualita que yo. Este pendón es para que Paca comprenda algún día quien fue realmente su madre. Te quiero, cuídate y si echas de menos mis macarrones vete a la taberna el macarra que los pone exquisitos.”

Fran siempre cuidó de Paca y procuró que no le faltara de nada aunque nunca existiera el cariño que por lógica ha de existir entre progenitor y vástago.

Saurio-¡Vaya, qué sorpresa!, ¿Qué te trae de nuevo por la comarca?

Fran-Tenía ganas de ver a mi hija felizmente casada contigo y de conocer a mis nietos.

Saurio-Se te acabó el dinero, ¿No?

Fran-Eso también.

Saurio-¿Y qué quieres?

Fran-Pues eso, algo más, ya sabes que mi hija no tiene precio.

Saurio-Escúchame, Fran, no hubo boda ni lagartijas, somos amigos y socios en el negocio hotelero.

Fran-¿Qué falta te hace a ti trabajar con la fortuna que tienes?, podrías hacerme rico en un instante sin esfuerzo.

Saurio-Los draconianos tenemos tecnología para extraer oro y diamantes a toneladas de la tierra y hacer ricos a todos los terrícolas, pero eso volvería a llevar al planeta a un sistema económico arcaico basado en el trueque.

Fran-Mi hija ya no me quiere y si al menos su madre estuviera aquí...

Saurio-Mi madre está aquí, conmigo, en mi cueva.

Fran-¿A qué te refieres?, ¿tu madre?, ¡no entiendo nada!

Francisca-Sí, Fran, soy yo, he vuelto.

La sorpresa de Fran al ver a su esposa Francisca después de tantos años fue mayúscula. Todo lo acontecido hasta el momento había sido un montaje preparado minuciosamente por Francisca y su hijo Saurio, para que los lugareños, y en especial Paca, se familiarizaran con los draconianos y así evitar sorpresas indeseables. Saurio siempre contó la verdad sobre su procedencia y su historia. Su madre, Francisca, fue seducida y no abducida por un hermoso lacerto. Lo dejó todo y se marchó con él en una nave draconiana a otro planeta cercano habitable. El lacerto dejó preñada a Francisca de gemelos, Franci (el saurio) y Paca. Francisca volvió a la tierra para dejar a Fran el bebé Paca. Franci, el bebé saurio, se quedó con la comunidad draconiana y nunca fue considerado como un verdadero lacerto. Cuando cumplió la mayoría de edad tuvo que marcharse y fundó su pequeña ciudad subterránea en la tierra con el asesoramiento de su madre. Fran, tras escuchar la sorprendente verdad, marchó rápidamente en busca de un abogado especialista en derecho de familia pues Francisca seguía siendo su esposa, y Franci, con su apreciada e incalculable fortuna, su hijastro.

El pendón

El pendón draconiano

Fui feliz, millonario de mucho postín,

y ahora soy un mendigo que se gastó

todo el capital en arte y en el amor,

hija mía, ¡perdóname!

y dame otra oportunidad.

Te cuidé desde que fuiste un lindo bebé,

y me fui cuando eras ya mujer.

Sabes que nunca te oculté la realidad,

para qué mentirte si un día sabrás,

que Francisca se fue en una nave espacial,

y una linda noche regresó para dejarte en el zaguán.

Te dejó el pendón draconiano de él

para que un día la puedas comprender.

Me acusaron los cantones

de blanqueo de capitales,

por pintar mi linda casa

con un mapeado mundial.

El pendón