Paca, ven pacá

Capítulo II

El poder de La Bestia preocupaba al Mago Goma, así que llamó a la Mujer Ballena y al Mago Zopenco como refuerzo. Llegaron al castillo de Paca aquella misma tarde para preparar sin dilación, y antes de que fuera demasiado tarde, una estrategia ofensiva contra La Bestia.

Mago Goma- ¿Hola, qué tal estáis?

Mago Zopenco-¿Tú eres Paca?

Paca-Esa soy yo, Zopenco.

Mago Goma- Hay que darse prisa, la Bruja Buena puede estar en peligro.

Paca-Contad conmigo para lo que haga falta.

5-Tú escóndete, no hemos venido aquí para que tú nos ayudes, nos hubiéramos ahorrado el viaje si hubieras sido capaz de defenderte.

F-¡Mirad, es la Bruja Buena!

Paca-¡Has conseguido escapar de La Bestia!

A-¡Qué valiente!

Bruja Buena-Es un saurio peligroso y horroroso pero se le puede vencer.

Mujer Ballena-¿Donde te has revolcado?, ¡estás impresentable!

Bruja Buena-La Bestia tiene un ejército de criaturas repugnantes que escupen fuego y una especie de mocos verdes hirviendo,¡un asco!, mirad como me han puesto el vestido en la refriega.

Mujer Ballena-Pobre Paca, perseguida por un saurio loco.

Bruja Buena-Es muy importante que esté custodiada lejos de La Bestia, porque su intención es ocultar a Paca en su cueva mágica y seguidamente sellarla para siempre para impedir su rescate.

Subimos a la nave y el Mago Goma puso rumbo al Mulhacén donde se hallaba la cueva mágica de La Bestia sauria. Por seguridad, dejamos a Paca en el castillo con un cuchillo jamonero para defenderse de los diablos mandados por el saurio, y de paso, para que nos fuera cortando para la cena unas lonchitas de un queso treveleño que le regaló la Bruja Buena por su cumpleaños. El Mago Zopenco se quedó en la terraza tomando cervezas desde donde se divisaba todo mucho mejor. La bruja buena prefirió ir por su cuenta ya que no quería perderse el idílico paisaje de Sierra Nevada desde el palo de su escoba espartera. Los demás viajamos junto al Mago Goma en la MGST. Aterrizados junto a la cueva. Era majísima, decorada con estalactitas de oro, suntuosidad y basura por doquier, olor a azufre y todo de una belleza endiablada y perversa construido en connivencia con el mismísimo diablo. Todos sentíamos desasosiego, tristeza y malestar.

El Mago Goma avisó por Megafonía al saurio bestia: ¡Hola Bestia, no queremos pelea, sólo que dejes en paz a Paca y te vayas al infierno! La Bestia no estaba. Aprovechó nuestra ausencia para ir al castillo en busca de Paca. Una lluvia de meteoritos incandescentes golpearon la nave poniendo en peligro la estabilidad de la misma. La endiablada servidumbre de La Bestia nos estaba haciendo la puñeta. Eran una especie de ratas horrorosas con alas, vapeaban azufre, escupían fuego y nos lanzaban una especie de viscosos mocos hirviendo.

Mientras tanto, La Bestia sauria se acercaba sigilosamente al castillo de Paca. Se percató de que estaba custodiado por el Mago Zopenco y le lanzó con su cerbatana un dardo narcótico digital que lo dejó en Babia. El padre de Paca, complaciente, le abrió la puerta y La Bestia le entregó un maletín repleto de Euros, Dólares, Francos Suizos y Libras esterlinas. Ni siquiera se despidió de Paca, el villano. Arrancó su Nissan Patrol y se marchó a Suiza. Paca, al ver a la Bestia sauria se desmalló del susto y La Bestia la cogió con sus garras para que no se desplomara.

Saurio-Por fin amada mía, parece que ya estás despertando, no tengas miedo, soy feo pero no muerdo.

Paca-¡Déjame tranquila horroroso!, si quieres ser mi amigo vete al infierno!

Paca, ven pacá

Saurio

Dime Paca, ¿por qué no me quieres si yo te quiero hasta enloquecer?

Dime Paca, ¿por qué no me miras?, basilisco no soy, créeme.

Si tú quieres voy al estilista, me estiro el pellejo, me pongo guasón.

Si tú quieres me voy a la NASA, me mango un cohete, te llevo a la luna,

exploro galaxias contigo.

Dime Paca, ¿porqué has llamado a esa gentuza que me hace llorar?

Sólo quiero que vengas conmigo, que limpies mi cueva, me hagas de cenar.

De este saurio hermoso y risueño, tú eres la dueña, señora de moi,

en la cueva no falta de nada, tengo ADSL, tele de plasma y cama redonda de agua.

Dímelo, y yo lo haré porque Paca te quiero.

Pídelo, te lo daré porque Paca te quiero.

Paca, ven pacá.

Siempre estás currando en el vergel, más tarde en el corral, gallinas y demás,

que más da si vienes junto a mí, tan solo apañarás a un saurio singular,

nada más. Paca, ven pacá.

Paca, ven pacá