Brujas

Capítulo XI

Tras un maravilloso día de playa, Francisca ordenó al ordenador que condujera la nave al Castillo Domótico Paca. La idea de Paca, como directora general del complejo hotelero, era conseguir afianzar la marca Paca Resort con una buena clientela y extender la actividad por toda la comarca creando nuevos establecimientos.


Los resultados del buen trabajo mercadotécnico de Basilisco dieron sus frutos cuando más lo necesitábamos, pues los draconianos se estaban retirando a sus refugios subterráneos y el complejo hotelero se estaba quedando sin clientela. Basilisco, extrovertido y simpático con los lugareños, visitó la colonia de Brujas no malvadas de Soportújar. Todo el mundo las conoce como las Meigas gallegas aunque no sean gallegas ni hayan hecho pactos con el diablo para tener poderes. Son brujas buenas, benefactoras con la gente de la comarca y verdugos de caraduras. La compañera de Paca es una de ellas y todos la conocemos como Bruja Buena, siendo Chitón su verdadero nombre. No todas son féminas, existen brujas macho, pero usar el género masculino no está bien visto en la colonia, así que todas ellas se tratan de mujer a mujer aunque los interlocutores sean varones.


Esta congregación se dedica desde hace siglos a la enseñanza y buenas prácticas de brujería para hacer el bien, no obstante, siempre hay alguna que se desvía al lado chungo. Cuando se da esta situación indeseable para la comunidad y para los habitantes de la comarca, la Jones, como llaman a la jefa de esta congregación no religiosa, destierra al inframundo de Soportújar a la bruja rebelde, donde entra a formar parte de una secta de arpías malvadas. Esta bruja desterrada acabará convirtiéndose inexorablemente en arpía. Por lo tanto, existen arpías hembras y arpías macho. Una vez que están al otro lado deben permanecer olvidadas. Si algún incauto las recuerda para bien o para mal, se presentarán para vengar su castigo y pobre del que se encuentre queriendo o sin querer en su camino. Usarán sus poderes para adoptar apariencia humana y atacar sin piedad a sus presas humanas.

La mordedura de una arpía de Soportújar puede conducir a la muerte si no se extrae el veneno a tiempo, y ya se aseguran ellas antes de morder, que la víctima no reciba esa ayuda vital.


La colonia de Brujas no malvadas de Soportújar se asienta en unos inmensos terrenos montañosos, que proporciona a las hechiceras cuanto necesitan para desarrollar su actividad mágica y rural. Son, por tanto, autosuficientes. No obstante, necesitan estar al día y renovar el vocabulario mágico para sortilegios, hechizos y aquelarres no demoníacos. Por ello organizan un congreso anual a nivel planetario que se celebra en sus dominios.


Basilisco llegó al refugio palaciego fortificado de las brujas y tocó la campana del imponente portón. Las brujas de Soportújar son muy suyas y aunque les gusta ayudar a los lugareños no consienten que extraños como Basilisco merodeen por sus dominios mágicos, más que nada por si a alguien se le ocurre llamar o recordar a alguna arpía del inframundo de Soportújar. Las cámaras de seguridad lo detectaron y mandaron un dron guardián. Lógicamente ese dron era pilotado por una bruja quien recibía imagen y sonido en tiempo real.


Dron-No nos importa quien eres y a qué vienes, vete por donde has venido y no molestes.

Basilisco-No vengo a molestar sino a ofertar a la Jones un lugar para celebrar vuestro próximo congreso.

Dron-Esta bien, pasa, si mientes y tus intenciones no son buenas te mandaremos al inframundo de Soportújar para que visites a las arpías.

Basilisco-Gracias, máquina voladora.


Las brujas de Soportújar

El refugio de las brujas era feo y tétrico por fuera aunque interiormente vivo y alegre. Su bella decoración rústica de tendencia vanguardista no dejaba indiferente al osado visitante. Basilisco fue conducido a una gran sala que parecía ser el recibidor. La alfombra y las cortinas habían sido confeccionadas con el típico tejido alpujarreño de la jarapa y la negra lámpara araña del techo impresionaba sobremanera. Una de las puertas de la sala se abrió dando paso a la bruja Jones.


Jones-A ver, draconiano, se breve y dime qué demonios quieres, no me apetece perder el tiempo contigo.

Basilisco-Gracias por recibirme, bruja Jones.

Jones-¡Al grano!

Basilisco-Me consta que pronto celebraréis vuestro congreso anual que atrae a miles de brujas no malvadas de todo el mundo y me gustaría ofreceros el Paca Resort, un extraordinario complejo hotelero domótico especializado en este tipo de eventos.

Jones-¿Especializado?, dime alguna singularidad que lo diferencie de los demás hoteles de la comarca.

Basilisco-Nuestra jefa de cocina es Chitón, una de las vuestras.

Jones-Ah sí, una desertora aunque muy querida en la congregación.

Basilisco-Que le parece, ¿hacemos ya la reserva?

Jones-Está bien, mandaré al Paca Resort las brujas más delicadas, exigentes y mezquinas, así no volverás a pedirme lo mismo otra vez.


Basilisco volvió al hotel esa misma tarde y entusiasmado se dirigió al despacho de Paca, la directora general, para comunicarle la buena noticia. El castillo domótico contaba con enormes salas que eran utilizadas en eventos de diversa índole, aún así, resultarían insuficientes para el congreso de las brujas. No había tiempo para obras ni florituras así que se optó por la vía rápida. El Mago Goma y la Bruja Buena crearon tres gigantescos bungalós junto al castillo con capacidad para 1000, 3000 y 5000 congresistas, además de dotarlos con la más avanzada tecnología para la celebración de todo tipo de eventos.


Mientras tanto, en el refugio palaciego de Jones ocurrió lo que nunca debió ocurrir. Cuando una bruja de Soportújar deserta, la comunidad la ignora y la bruja desertora pierde su nombre. Existe una numerosa lista de espera de brujas que desean formar parte de la congregación Jones, así que ese nombre vacante de la bruja desertora se le asigna a la primera de esa lista de espera. Es lo que ocurrió con la amiga de Paca, la Bruja Buena. Siempre la llamamos así porque su verdadero nombre, Chitón, lo perdió al desertar de la colonia. La congregación Jones admitió a una nueva bruja y le otorgó ese nombre. La nueva bruja Chitón se volvió maléfica, por lo que Jones la desterró al inframundo. Ahora es una arpía que ha vuelto de ese lugar para vengarse de la Jones en sus propios dominios. Aunque Basilisco se refería a nuestra Bruja Buena, el haber dicho Chitón en el lugar donde la maléfica fue desterrada, ocasionó que regresara del inframundo convertida en arpía.


Chitón

Soy Jones la hechicera,

me siento desdichada,

una arpía ha regresado,

recordarla fue un espanto.

Vengadora y perversa usará su magia infame,

mordedura venenosa, pobre quien sea su presa.

Brujas buenas, levantaos,

aquelarre hay que celebrar,

convoquemos a algún santo

para echar de la comarca a la malvada Chitón.

Estaba todo bien

hasta que llegó Basilisco y pronunció,

Chitón, la resentida.

Nos costará trabajo y alguna que otra baja,

pues no somos inmortales,

no llegamos ni al milenio.

Habrá una recompensa

para la que se abata

con Chitón la más malvada

y consiga desterrarla.

Chitón